Silueta sobria, presencia segura
El Audi Q5 apuesta por un diseño limpio y proporcionado, más de precisión que de estridencia. La parrilla ancha, las líneas tensas y la postura asentada transmiten aplomo, y con llantas grandes gana músculo visual sin caer en lo exagerado. Frente a alternativas más llamativas, su lenguaje estético convence por discreción y sensación de solidez, algo que se aprecia más con el paso del tiempo. En la versión Sportback el perfil es más dinámico, aunque la visibilidad trasera se resiente y conviene apoyarse en las cámaras.