Diseño y presencia que no pasa desapercibida
El Chevrolet Corvette Roadster exhibe una silueta de superdeportivo: motor central, capó afilado y una anchura que puede llegar a los 2,02 m, todo ello asentado sobre una altura de apenas 1,23 m que realza la postura agresiva. El diseño combina detalles funcionales —entradas de aire y difusores— con una estética capaz de robar miradas tanto en ciudad como en una salida de fin de semana. En la práctica eso significa presencia inconfundible y una postura que anuncia prestaciones antes de que el motor suene. El techo retráctil transforma la experiencia sin sacrificar líneas, manteniendo la figura de coupé abierta cuando apetece.