Cara a cara en la ciudad
En trámites urbanos ambos impresionan, pero con matices: uno se mueve con una serenidad casi ceremoniosa, el otro impone respeto desde el primer metro con una presencia más contundente. El primero tiende a pasar desapercibido por su calma y refinamiento, ideal para quienes buscan confort sin estridencias; el segundo reclama atención y responde con carácter cuando la ciudad exige decisión. En maniobras y estacionamientos, la sensación de tamaño y la puesta a punto marcan la diferencia en la rutina diaria. Al final, la elección en el asfalto citadino depende de si prefieres pasar con discreción o con autoridad.