Primera impresión: presencia con personalidad
En la calle, el Hyundai i20 da la sensación de ser una opción fresca y desenfadada, con líneas que buscan agradar sin alardes, mientras que el Toyota Yaris transmite una sensación más contenida y sofisticada. Ambos tienen carácter propio: uno juega a la simpatía urbana y el otro a la pulcritud bien rematada. La decisión aquí suele venir por afinidad estética y por quién quiere llamar la atención en el aparcamiento de la oficina.