Presencia que no pasa desapercibida
El Hyundai Tucson apuesta por líneas marcadas, parrilla ancha y una firma lumínica muy reconocible que le da empaque sin caer en lo recargado. Las versiones con paquete N Line aportan un toque más agresivo, aunque el carácter global sigue siendo más de elegancia que de deportividad. Su anchura de 1865 mm y los pasos de rueda bien definidos generan sensación de coche “adulto” y sólido. Llantas grandes llenan bien el diseño, pero conviene saber que, en ciudad, las de menor diámetro suavizan mejor los baches. En conjunto, ofrece ese punto de modernidad que se busca en un SUV familiar, con una calidad percibida más cuidada tras el último lavado de cara.