Dos estilos con mucha personalidad
El BMW X2 entra en escena como ese invitado que no necesita presentaciones: líneas atrevidas, aire coupé y una actitud claramente deportiva. El Mercedes GLC juega en otra liga estética, más sobria y elegante, con esa presencia de “todo bajo control” que gusta a quienes prefieren pasar sin estridencias. Ambos miran al mismo público premium, pero no comparten el mismo espejo. Si te gusta que el coche hable por ti, el BMW grita; el Mercedes, en cambio, susurra con clase.