Cada dos por tres hay una avería en la apertura táctil de las puertas, del maletero, en la lectura de señales o en los sensores de obstáculos delanteros. El servicio lo reparó cinco veces en garantía: cambiaron los haces de cables, el sensor, cargaron el software y acabaron rindiéndose. Me dijeron que no sabían qué más podían hacer. Así es el trato al cliente en una marca premium alemana. Un coche de más de 400.000 y le dicen al cliente que no saben qué hacer. He pagado la última cuota y se lo devuelvo. Me compro un chino: el BYD Seal U DM‑i, híbrido enchufable, con mejor equipamiento por 165.000 tras descuento desde 225.000. Con este trato al cliente y esos precios tan altos, los alemanes tendrán cada vez menos interesados en sus coches, ¡pero se lo han buscado!