Dos caras, una misión
En el primer contacto se nota que ambos persiguen la misma idea de trabajo, pero con personalidades distintas: el Fiat Ducato apuesta por una presencia sobria y robusta, mientras que el Peugeot Boxer tira más hacia una imagen práctica y contenida. Esa primera impresión ya adelanta cómo se comportan en el día a día: uno se siente más clásico y asentado, el otro más orientado a la versatilidad. El diseño no es solo estética; condiciona la usabilidad diaria y la confianza al volante. Si valoras carácter o pragmatismo, la elección mental empieza aquí.