Presencia que exige mirada
La Ferrari 849 Testarossa Roadster impone sin necesidad de gritar: la silueta baja, los volúmenes musculosos y los detalles visuales recuperan la estética clásica de Ferrari en clave moderna. Bajo la línea se esconde una mecánica que no es discreta: 1.050 CV (772 kW), tracción integral y una postura que deja claro que está hecha para ser vista y para ir rápido. El ancho de 1.999 mm y las proporciones extremas refuerzan la sensación de coche de circuito con permiso para la carretera. En un aparcamiento de ciudad se notará su presencia tanto por tamaño como por sonido, incluso con la capota puesta.