A primera vista
El Formentor entra en escena con una postura agresiva y músculos bien dibujados que no pasan desapercibidos; parece diseñado para quien quiere ser visto conduciendo. El C-HR, en cambio, apuesta por la sofisticación urbana: líneas caprichosas y un aire moderno que encaja en calles compactas y plazas de moda. Ambos tienen carácter, pero lo expresan con dialectos distintos: uno grita deportividad y el otro susurra estilo.