Escultura urbana con propósito
El Toyota C-HR entra por los ojos: líneas tensas, techo bajo tipo coupé y una zaga cortada a cuchillo que no se parece a nada en su clase. La gama está clara: híbrido 1.8 de 140 CV, híbrido 2.0 de 197 CV (también con tracción total) y un 2.0 híbrido enchufable de 223 CV para quien quiera cargar en casa. Los detalles aerodinámicos, las manillas enrasadas y la pintura bicolor rematan una presencia muy “concept car”. A cambio, la luna trasera pequeña y los pilares anchos restan algo de visibilidad al aparcar o en maniobras.