Presencia que no pasa desapercibida
En la carretera ambos coches gritan personalidad con acentos distintos: el Lexus NX juega la baza del diseño agresivo y moderno que busca atraer miradas, mientras que el Volvo XC60 apuesta por una elegancia escandinava más contenida y sobria. El primero entra en escena como un traje a medida con detalles llamativos; el segundo, como un abrigo bien cortado que transmite confianza sin estridencias. Esa diferencia de actitud define la primera impresión y condiciona a quién mira cada uno como opción.