Personalidad al volante
El Mazda CX-5 entra en curva con una actitud casi deportiva, responde con agilidad y da sensación de conexión entre manos y carretera; es el coche que invita a girar la llave y disfrutar del paseo. El Volvo XC40, en cambio, transmite una confianza más sobria y contundente: no busca emocionar, sino imponerse con aplomo y seguridad. Ambos tienen carácter, pero lo expresan de formas distintas, uno más vivaz y otro más seguro y predecible.