Micro llega como la alternativa urbana que piensa en el día a día del conductor: fácil de aparcar, ágil en el tráfico y con una presencia que no pasa desapercibida. Si buscas economía real y cero complicaciones para tus desplazamientos, Micro te lo pone sencillo con una sonrisa y sin dramas.
El diseño de Microlino rescata la estética de los microcoches clásicos con una silueta redondeada y una puerta frontal que no pasa desapercibida, perfecta para quien busca personalidad en ciudad. Su tamaño compacto —aprox. 2,4 metros de largo— lo hace inmediatamente reconocible y lo coloca en otra liga frente a utilitarios convencionales. Las proporciones y los detalles exteriores transmiten carisma más que agresividad, con acabados de color y opción de techo contrastado que refuerzan el carácter lúdico. En la calle llama la atención y facilita aparcar en huecos donde un coche normal no entra.
El habitáculo apuesta por la simplicidad funcional: dos plazas, materiales prácticos y una posición de conducción elevada que ayuda a ver el tráfico urbano. El salpicadero es despejado, con una instrumentación digital y una pantalla de infoentretenimiento suficiente para el día a día, sin exceso de botones ni soluciones prescindibles. Calidad percibida correcta para el segmento, con plásticos fáciles de limpiar y opciones de personalización en tejidos y color. El ambiente está pensado para trayectos cortos y para quien valora la eficiencia sobre el lujo.
Pese a su aspecto juguetón, el espacio resulta sorprendentemente aprovechable para dos adultos y el equipaje diario; es ideal para la compra, mochilas o una maleta de cabina. La distribución interior y los huecos bien pensados permiten mantener el orden en recorridos urbanos, aunque no es un coche para llevar a toda la familia. Su tamaño facilita maniobrar y aparcar en plazas estrechas, reduciendo el estrés habitual en la ciudad. En resumen, sacrifica plazas traseras por facilidad de uso y economía de desplazamiento.
La experiencia de conducción está orientada a la movilidad urbana: agilidad en tráfico, dirección directa y respuesta ágil a bajas velocidades que hacen que moverse por el centro sea cómodo. La velocidad máxima se queda en torno a 90 km/h, suficiente para vías rápidas urbanas pero no para largos tramos de autopista a ritmo alto. La suspensión prioriza el confort sobre la deportividad, filtrando baches pero evitando movimientos bruscos en pasos por curvas. La aceleración es inmediata desde parado, pensada para reanudaciones rápidas en semáforos y adelantamientos cortos.
Microlino ofrece paquetes de batería pensados para el uso urbano, con capacidades compactas que se traducen en una autonomía real pensada para el día a día; según versión y estilo de conducción, las cifras pueden situarse en un rango urbano práctico suficiente para la mayoría de usuarios. El consumo en entorno citadino se mantiene muy bajo, habitualmente por debajo de los 10 kWh/100 km, lo que implica costes energéticos reducidos y recargas frecuentes en casa o en destino. La recarga doméstica completa en una toma convencional cubre la mayoría de necesidades cotidianas, y la opción de baterías mayores amplía el radio de acción para escapadas cortas. Para quien vive en ciudad, la autonomía rara vez se convierte en limitación.
La dotación tecnológica apuesta por lo práctico: pantalla de infoentretenimiento con conectividad para smartphone, instrumentación digital y asistentes básicos que mejoran la vida en ciudad como cámara trasera y sensores de aparcamiento. No busca rivalizar con berlinas tecnológicas, sino ofrecer lo necesario para una experiencia cotidiana sin complicaciones. En términos de seguridad activa y pasiva incorpora sistemas habituales en su segmento, calibrados para el uso urbano. Las actualizaciones y paquetes opcionales permiten ajustar el coche a preferencias concretas sin elevar demasiado el precio.
Microlino se dirige a quienes priorizan la movilidad eficiente en ciudad: profesionales que hacen trayectos cortos, parejas sin hijos, y usuarios que quieren un segundo vehículo compacto y económico. Es una alternativa para quien valora diseño distintivo, bajos costes de uso y facilidad de aparcamiento por encima de la capacidad de transporte o el confort para largos viajes. También atrae a compradores preocupados por la huella urbana que buscan una solución eléctrica y accesible. En definitiva, es un coche pensado para vivir la ciudad con menos complicaciones y más personalidad.