Ritmo urbano y facilidad de maniobra
En la ciudad ambos parecen diseñados para no complicarte la jornada: uno se siente más ágil entre semáforos y huecos, mientras que el otro transmite una calma más estable al circular. La visibilidad y la gestión del espacio marcan la diferencia cuando el tráfico aprieta y las plazas de aparcamiento son escasas. Si tu día a día exige movimientos constantes y entradas y salidas rápidas, notarás cómo cada uno responde a su manera.