La primera impresión que conquista
En cuanto al diseño, el Niro juega la carta de la discreción elegante: líneas suaves y una silueta compacta que sugieren sensatez y eficiencia urbana, ideal para quien prefiere pasar desapercibido con clase. El Sportage, en cambio, entra con más presencia; su aspecto más musculoso y detalles más contundentes transmiten un aire de SUV de mayor empaque y ambición. Ambos tienen personalidad, pero cada uno apunta a un público distinto: el Niro busca sencillez moderna y el Sportage proyecta mayor robustez y músculo visual.