Primera impresión: piel y personalidad
Al acercarte a ellos, el Mazda CX-30 transmite una estética más sofisticada y fluida, como si hubiera pasado por un estudio de diseño atento al detalle; su interior sigue esa línea con materiales que buscan impresionar al tacto. El Skoda Kamiq opta por un enfoque más funcional y sobrio: líneas claras, soluciones prácticas y una sensación de robustez escandinava que no intenta llamar la atención a la fuerza. Ambos se sienten bien terminados, pero hablan a compradores con expectativas distintas: quien busca estilo emocional se inclinará hacia uno, y el que valora sensatez y lógica hacia el otro. En resumen, es una batalla de carácter frente a sentido común estético.