Carácter y presencia
Mazda se presenta como el seductor clásico: curvas acentuadas, materiales que invitan a tocar y una sensación de artesanía que no pasa desapercibida; es un coche que busca agradar con sutileza. Tesla defiende la estética minimalista y tecnológica, con líneas limpias y una imagen muy contemporánea que apunta al futuro. Ambos proyectan personalidad, pero en direcciones distintas: uno abraza la calidez y el tacto, el otro la promesa de vanguardia y eficiencia.