Miradas que cuentan
Al acercarte a los dos, se aprecia que ambos hablan un idioma similar pero con acentos diferentes: el Mazda CX-5 transmite una presencia más cotidiana y desenfadada, mientras que el Mazda CX-60 apuesta por una imagen más ambiciosa y serena. No es solo estética; la primera da la sensación de estar lista para el día a día urbano, la segunda parece diseñada para impresionar en el aparcamiento de la oficina ejecutiva. Si te importa qué dice tu coche antes siquiera de arrancarlo, aquí ya empiezan a separarse las personalidades.