Diseño con calma y criterio
El Mazda CX‑5 apuesta por una silueta limpia y proporcionada que transmite solidez sin estridencias. Los pasos de rueda marcados y un frontal más vertical le dan presencia, mientras que sus 1.860 mm de anchura facilitan buena estabilidad visual y en marcha. Los ajustes exteriores son precisos y el conjunto se percibe robusto, más orientado al uso diario que a la agresividad estética. Está disponible en acabados Prime-Line, Center-Line, Exclusive-Line y Homura con tracción delantera o AWD, siempre con el 2.5 e‑Skyactiv‑G de 141 CV y cambio automático. Es un SUV que no busca llamar la atención, pero sí encajar con quien valora un diseño atemporal y bien ejecutado.