Muy decepcionante en conjunto para un vehículo que cuesta 57.500 euros con opciones.
Después de 27.000 km a bordo en 2 años, sólo decepciones...
A pesar de las actualizaciones de Volvo, numerosos "pequeños" problemas que arruinan el día a día:
Espejos retrovisores que se desincronizan y se desajustan al abrir.
Con la opción keyless, el coche que de vez en cuando se desbloquea cuando estás a distancia pero que no se abre cuando intentas abrir la puerta.
Asistencias invasivas que se vuelven peligrosas: aplican los frenos al detectar vehículos fantasma al dar marcha atrás (con un muro detrás) o al detectar vehículos en el carril a nuestra izquierda como "vehículo que viene por la izquierda" (igual en rotondas).
Mismo problema al adelantar: te deja adelantar sin problema pero te devuelve bruscamente al carril contrario cuando cruzas la línea para recolocarte.
Pantalla que queda en negro o congelada durante varias decenas de segundos al arrancar.
Rendimiento en fuerte caída una vez que se baja del 60% de batería.
Comportamiento en carretera bastante mitigado: muy bien cuando era nueva; después de dos años toma balanceo, tiende a sobrerreaccionar en las curvas (da pequeños botes) y el tren delantero desliza en las rotondas (para ser una propulsión...).
El motor en general es agradable y potente, pero el chasis no está a la altura de los 272 CV.