Carácter urbano con garra
El Ford Puma entra por los ojos con un diseño musculoso, pasos de rueda marcados y una postura ancha de 1.805 mm que le da aplomo en ciudad y carretera. En acabados deportivos como ST‑Line el look gana nervio con llantas grandes y detalles oscurecidos, aunque esa estética trae una suspensión algo más firme. La calidad percibida es correcta para el segmento, sin pretensión premium, con buenos ajustes y algunos plásticos duros a la vista. En conjunto transmite ese punto juvenil y dinámico que encaja con su comportamiento al volante.